Mis proyectos artísticos están enraizados a una cosmovisión animista. El animismo es un concepto que engloba diversas creencias en las que tanto objetos (útiles de uso cotidiano o bien aquellos reservados a ocasiones especiales) como cualquier elemento del mundo natural (montañas, ríos, el cielo, la tierra, espíritus, rocas, plantas, animales, árboles, etc.) están dotados de movimiento, vida, alma y consciencia propia, por lo tanto todas las fotografías que habitan el mundo son cuerpos/paisajes animados susceptibles a curar o ser curados. Curo los cuerpos de las personas dentro de las fotografías y presento a través de estas intervenciones y rituales propios otras maneras de habitar el mundo con estas miradas otras. No hay jerarquías existentes dentro de este espacio, llevo a cabo una colaboración con plantas, animales y objetos. Es aquí, en este encuentro donde la fotografía se vuelve un cuerpo susceptible a interrelacionarse con el mundo de manera animada a través de la colaboración con otros elementos objetuales y naturales. Curar con luz solar y de luna, así como con diferentes animales y  objetos se vuelve un posicionamiento político donde se abren grietas para atravesar un proceso de descolonización de la mirada.